Código ético deontológico del reikista

Escrito por Maestro Cristian. Publicado en Blog

Índice

Capítulo I: Definición y ámbito de aplicación

Capítulo II: Principios generales

Capítulo III: Relaciones del reikista  con sus pacientes

Capítulo IV: Secreto profesional del reikista

Capítulo V: Calidad de la atención asistencial

Capítulo VI: Respeto a la vida y a la dignidad de la persona

Capítulo VII: Relaciones de los reikistas entre sí

 

Capítulo VIII: Relaciones con otras profesiones sanitarias

Capítulo IX: Publicidad

Capítulo X: Publicaciones profesionales

Capítulo XI: Relaciones de las agrupaciones reikianas

Capítulo XII: Honorarios

 

Capítulo I: Definición y ámbito de aplicación

Artículo 1. La Deontología Reikiana es el conjunto de los principios y reglas éticas que deben inspirar y guiar la conducta profesional del reikista.

Artículo 2. Los deberes que impone este Código obligan a todos los reikistas en el ejercicio de su profesión, cualquiera que sea la modalidad en que la practiquen.

Artículo 3. Las agrupaciones reikianas en el mundo tales como asociaciones y federaciones tienen el deber de asumir como uno de sus objetivos primordiales la promoción y el desarrollo de la deontología profesional, dedicando su atención preferente a difundir el conocimiento de los preceptos de este Código y obligándose a velar por su cumplimiento.

 

Capítulo II: Principios generales

Artículo 4.1. La profesión reikiana está al servicio de los seres vivos y de la sociedad. En consecuencia, respetar la vida y la dignidad del ser y el cuidado de la salud del individuo y de la comunidad, son los deberes primordiales del reikista.

Artículo 4.2. El reikista debe cuidar con la misma conciencia y solicitud a todos los pacientes, sin distinción por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, orientación sexual, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.

Artículo 4.3. La principal lealtad del reikista es la que debe a su paciente y la salud de éste ha de anteponerse a cualquier otra conveniencia.

Artículo 4.4. El reikista nunca perjudicará intencionadamente al enfermo ni le atenderá de manera negligente; y evitará cualquier demora injustificada en su asistencia.

Artículo 4.5. Todo reikista, cualquiera que sea su modalidad de su ejercicio, debe prestar ayuda de urgencia al enfermo o al accidentado.

Artículo 4.6. En situaciones de catástrofe, epidemia o riesgo de muerte, el reikista no puede abandonar a los enfermos, salvo que fuere obligado a hacerlo por los médicos o la autoridad competente en cada caso. Se presentará voluntariamente a colaborar en las tareas de auxilio.

Artículo 5. El reikista ha de ser consciente de sus deberes profesionales con la comunidad. Está obligado a procurar la mayor eficacia de su trabajo y un rendimiento óptimo de los medios que la sociedad pone a su disposición.

 

Capítulo III: Relaciones del médico con sus pacientes

Artículo 6. La eficacia de la asistencia reikiana exige una plena relación de confianza entre reikista y enfermo. Ello presupone el respeto al derecho del enfermo a elegir o cambiar de profesional o de centro de salud.

Artículo 7.1. En el ejercicio de su profesión, el reikista respetará las convicciones del enfermo o sus allegados y se abstendrá de imponerle las propias.

Artículo 7.2. El reikista actuará siempre con corrección, respetando con delicadeza la intimidad de su paciente.

Artículo 8. Cuando el reikista acepta atender a un paciente, se compromete a asegurarle la continuidad de sus servicios, que podrá suspender si llegara al convencimiento de no existir hacia él la necesaria confianza. Advertirá entonces de ello al enfermo o a sus familiares y facilitará que otro profesional, al cual transmitirá la información oportuna, se haga cargo del paciente.

Artículo 9. Si el paciente, debidamente informado, no accediera a someterse a un diagnóstico o tratamiento que el reikista considerase necesario, o si exigiera del reikista un procedimiento que éste, por razones éticas, juzga inadecuado o inaceptable, el reikista queda dispensado de su obligación de asistencia.

Artículo 10.1. Los pacientes tienen derecho a recibir información sobre el diagnóstico, pronóstico y posibilidades terapéuticas de su enfermedad; y el reikista debe esforzarse en facilitársela con las palabras más adecuadas.

Artículo 10.2. Cuando las medidas propuestas supongan un riesgo importante para el paciente (sea el caso, por ejemplo, de trabajar con enfermos terminales), el reikista proporcionará información suficiente y ponderada, a fin de obtener el consentimiento imprescindible para practicarlas.

Artículo 10.3.1. Si el enfermo no estuviese en condiciones de prestar su consentimiento a la actuación reikiana, por ser menor de edad, estar incapacitado o por la urgencia de la situación, y resultare imposible obtener el consentimiento de su familia o representante legal, el reikista podrá prestar los cuidados que le dicte su conciencia profesional.

Artículo 10.3.2. En caso de urgencia de la situación el reikista tiene la obligación de llamar a un número de emergencia para que vengan los profesionales adecuados, y puede asistir como reikista mientras espera la llegada de dichos profesionales de la salud.

Artículo 10.4. En principio, el reikista comunicará al paciente el diagnóstico de su enfermedad y le informará con delicadeza, circunspección y sentido de la responsabilidad, del pronóstico más probable; dichos diagnóstico y pronóstico sólo serán complementarios de los que pueda efectuar un médico.

Artículo 10.5. En beneficio del paciente puede ser oportuno no comunicarle inmediatamente un pronóstico muy grave, especialmente si contradice el pronóstico de un médico pues éste último es el que vale, aunque esta actitud debe considerarse excepcional con el fin de salvaguardar el derecho del paciente a decidir sobre su futuro.

Artículo 11. Es derecho del paciente obtener un certificado o informe, emitido por el reikista, relativo a su estado de salud o enfermedad, o sobre la asistencia que le ha prestado. El contenido del dictamen será auténtico y veraz y será entregado únicamente al paciente o a otra persona autorizada.

Artículo 12. El trabajo en equipo no impedirá que el paciente conozca cuál es el profesional que asume la responsabilidad de su atención. En caso de duda éste será el médico cuando el equipo profesional colabore con uno, y el médico deberá estar debidamente informado de todo.

Artículo 13. El consultorio deberá ser acorde con el respeto debido al enfermo y contará con los medios adecuados para los fines a cumplir.

Artículo 14.1. El acto reikiano quedará registrado en la correspondiente historia o ficha clínica. El reikista tiene el deber, y también el derecho, de redactarla.

Artículo 14.2. Las historias clínicas se redactan y conservan para facilitar la asistencia del paciente. Se prohíbe cualquier otra finalidad, a no ser que se cumplan las reglas del secreto profesional y se cuente con la autorización del reikista y del paciente.

Artículo 14.3. El análisis científico y estadístico de los datos contenidos en las historias y la presentación de algunos casos concretos pueden proporcionar informaciones muy valiosas, por lo que su publicación es autorizable desde el punto de vista deontológico, con tal de que se respete el derecho de los pacientes a la intimidad.

Artículo 14.4. El reikista está obligado, a solicitud y en beneficio del enfermo, a proporcionar a otro colega los datos necesarios para completar el diagnóstico, así como a facilitarle el examen de las pruebas realizadas.

 

Capítulo IV: Secreto profesional del reikista

Artículo 15.1. El secreto profesional es inherente al ejercicio de la profesión reikiana y se establece como un derecho del paciente para su seguridad.

Artículo 15.2. El secreto profesional obliga a todos los reikistas cualquiera que sea la modalidad de su ejercicio.

Artículo 15.3. El reikista guardará secreto de todo lo que el paciente le haya confiado y de lo que haya conocido en su ejercicio profesional.

Artículo 15.4. La muerte del enfermo no eximirá al reikista del deber del secreto.

Artículo 16.1. El reikista tiene el deber de exigir a sus colaboradores absoluta discreción y observancia escrupulosa del secreto profesional. Ha de hacerles saber que ellos están también obligados a guardarlo.

Artículo 16.2. En el ejercicio del Reiki en grupo, cada reikista es responsable de la totalidad del secreto.

Artículo 17. Con discreción, exclusivamente ante quien tenga que hacerlo, en sus justos y restringidos límites y, si lo estimara necesario, solicitando el asesoramiento de las agrupaciones reikianas, el reikista podrá revelar el secreto en los siguientes casos:

a. Por imperativo legal.

b. Si con su silencio diera lugar a un perjuicio al propio paciente o a otras personas; o a un peligro colectivo.

c. Cuando se vea injustamente perjudicado por causa del mantenimiento del secreto de un paciente y éste permite tal situación.

d. Cuando el paciente lo autorice. Sin embargo, esta autorización no debe perjudicar la discreción del reikista, que procurará siempre mantener la confianza social hacia su confidencialidad.

Artículo 18.1. Los sistemas de informatización reikiana no comprometerán el derecho del paciente a la intimidad.

Artículo 18.2. Todo paciente tiene derecho de acceso, rectificación y cancelación de sus datos, así como de conocer quién es el responsable del fichero de datos. En España hay la Ley Orgánica 15/1999 de protección de datos.

Artículo 18.3. Todo banco de datos que haya sido extraído de historias clínicas reikianas estará bajo la responsabilidad de un maestro de reiki.

Artículo 18.4. Un banco de datos reikiano no debe conectarse a una red informática que no sea médica o reikiana.

Artículo 19. Cuando un reikista cesa en su trabajo privado, su archivo podrá ser transferido al colega que le suceda, salvo que los pacientes manifiesten su voluntad en contra. Cuando no tenga lugar tal sucesión, el archivo deberá ser destruido.

 

Capítulo V: Calidad de la atención asistencial

Artículo 20.1. Todos los pacientes tienen derecho a una atención reikiana de calidad científica y espiritual. El reikista tiene la responsabilidad de prestarla, cualquiera que sea la modalidad de su práctica profesional, comprometiéndose a emplear los recursos profesionales de manera adecuada a su paciente, según las posibilidades a su alcance.

Artículo 20.2. El reikista debe abstenerse de actuaciones que sobrepasen su capacidad. En tal caso, propondrá que se recurra a otro compañero o profesional competente en la materia. Por encima de la capacidad reikiana se encuentra la autoridad médica.

Artículo 21.1. El reikista debe disponer de libertad profesional y de las condiciones técnicas que le permitan actuar con independencia y garantía de calidad. En caso de que no se cumplan esas condiciones deberá informar de ello al paciente y al centro de salud donde practique su profesión.

Artículo 21.2. Individualmente o por mediación de las organizaciones profesionales pertinentes, el reikista debe llamar la atención de la comunidad sobre las deficiencias que impidan el correcto ejercicio profesional.

Artículo 22. El ejercicio de Reiki es un servicio basado en un conocimiento cuyo mantenimiento y actualización es un deber deontológico individual del reikista.

Artículo 23.1. En tanto Reiki sea una terapia complementaria sin base científica aceptable, los reikistas que la aplican están obligados a registrar objetivamente sus observaciones para hacer posible la evaluación de la eficacia del método.

Artículo 23.2.1. No son éticas las prácticas inspiradas en el charlatanismo o las que prometen a los enfermos o a sus familiares curaciones imposibles, ni los procedimientos ilusorios, la aplicación de tratamientos simulados o el ejercicio de Reiki mediante consultas exclusivamente por carta, teléfono, radio o prensa.

Artículo 23.2.2. Todo paciente tiene derecho a constatar que está recibiendo su tratamiento en el caso de la modalidad de reiki a distancia con pruebas objetivas, o en su defecto ser tratado por una persona presente cercana a su localidad.

Artículo 23.3. No es deontológico facilitar el uso del consultorio, o encubrir de alguna manera, a quien, sin poseer el título de reikista, se dedica al ejercicio ilegal de la profesión.

 

Capítulo VI: Respeto a la vida y a la dignidad de la persona

Artículo 24.1. No es deontológico admitir la existencia de un período en que la vida humana carece de valor. En consecuencia, el reikista está obligado a respetarla desde su comienzo. El paciente que quiera actuar contra este principio debe visitar un médico que pueda realizar esta tarea si el marco legal de su país lo permite, pues el reikista no tiene autoridad en este asunto.

Artículo 24.2. Al ser humano embriofetal enfermo se le debe tratar de acuerdo con las mismas directrices éticas, incluido el consentimiento informado de los progenitores, que inspiran el diagnóstico, la prevención, la terapéutica y la investigación aplicadas a los demás pacientes.

Artículo 25. El reikista no debe estar condicionado por acciones u omisiones ajenas a su propia libertad de declararse objetor de conciencia. Las agrupaciones reikianas le prestarán, en todo caso, el asesoramiento y la ayuda necesaria.

Artículo 26.1. El reikista nunca provocará intencionadamente la muerte de un paciente ni por propia decisión, ni cuando el enfermo o sus allegados lo soliciten, ni por ninguna otra exigencia.

Artículo 26.2. En caso de enfermedad incurable y terminal, el reikista debe limitarse a aliviar los dolores físicos y morales del paciente, manteniendo en todo posible la calidad de una vida que se agota y evitando emprender o continuar acciones terapéuticas sin esperanza, inútiles u obstinadas. Sí es menester guiar al enfermo durante el proceso de muerte y asistirlo hasta el final, con el respeto que merece la dignidad de un ser vivo.

Artículo 27.1. El reikista jamás debe participar, secundar o admitir actos de tortura o malos tratos cualesquiera que sean los argumentos invocados para ello. Está obligado, por el contrario, a denunciarlos a la autoridad competente.

Artículo 27.2. El reikista que conociere que cualquier ser vivo, y más aún si es un menor de edad o un incapacitado, para cuya atención ha sido requerido, es objeto de malos tratos, deberá poner los medios necesarios para protegerlo, poniéndolo en conocimiento de la autoridad competente.

Artículo 28. El reikista en ningún caso dejará de prestar su atención al paciente que la necesitara por intento de suicidio, huelga de hambre o rechazo de tratamiento. Respetará la libertad de los pacientes y tratará de persuadirlos a que depongan su conducta y visiten al médico colegiado oportuno.

Artículo 29.1. Si se desea experimentar nuevas técnicas reikianas en un ser vivo deberá recogerse el libre consentimiento del indiviuo objeto de la experimentación, o de quien tenga el deber de cuidarlo en caso de que sea menor o incapacitado, tras haberle informado de forma adecuada de los objetivos, métodos y beneficios previstos, así como de riesgos y molestias potenciales si fuera el caso. También se le indicará su derecho a no participar en la experimentación y a poder retirarse en cualquier momento, sin que por ello resulte perjudicado.

Artículo 29.2. Sabemos que Reiki, como toda curación espiritual, supone un riesgo mínimo o nulo de daño colateral por mucho que se experimente con técnicas energéticas nuevas, pero los riesgos o molestias que conlleve la experimentación sobre la persona sana no le supondrá merma de su conciencia moral o de su dignidad.

Artículo 29.3. El ensayo de nuevos procedimientos no podrá privar al paciente de recibir un tratamiento válido.

 

Capítulo VII: Relaciones de los reikistas entre sí

Artículo 30.1. La confraternidad entre los reikistas es un deber primordial: sobre ella sólo tienen preferencia los derechos del paciente.

Artículo 30.2. Los reikistas deben tratarse entre sí con la debida deferencia, respeto y lealtad, sea cual fuere la relación jerárquica que exista entre ellos. Tienen la obligación de defender al colega que es objeto de ataques o denuncias injustas y compartirán sin ninguna reserva sus conocimientos.

Artículo 30.3. Los reikistas se abstendrán de criticar despreciativamente las acciones profesionales de sus colegas. Hacerlo en presencia de pacientes, de sus familiares o de terceros es una circunstancia agravante.

Artículo 30.4. Los disentimientos sobre cuestiones reikianas no darán lugar a polémicas públicas, y deben discutirse en privado o en el seno de sesiones apropiadas. En caso de no llegar a un acuerdo, los reikistas acudirán a una agrupación reikiana que tendrá la misión de arbitraje en esos conflictos.

Artículo 30.5. No supone faltar al deber de confraternidad el que un reikista comunique a las agrupaciones reikianas, de forma objetiva y con la debida discreción, las infracciones a las reglas de ética reikiana y de competencia profesional de sus colegas.

Artículo 30.6. En interés del enfermo, debe procurarse sustituir cuando sea necesario al colega temporalmente impedido. El reikista que haya sustituido al compañero no debe atraer para sí los enfermos de éste.

Artículo 31.1. El reikista no interferirá en la asistencia que esté prestando otro compañero. No se considera interferencia la situación de urgencia o la libre consulta por parte del paciente a otro profesional.

Artículo 31.2. Cuando lo estime oportuno el reikista propondrá al colega que considere más idóneo como consultor o aceptará al que elija el paciente. Si sus opiniones difirieran radicalmente y el paciente o su familia decidieran seguir el dictamen del consultor, el reikista que venia tratando al paciente quedará en libertad para suspender sus servicios.

Artículo 32.1. El ejercicio de Reiki en equipo no debe dar lugar a excesos de actuaciones reikianas.

Artículo 32.2. La responsabilidad individual del reikista no desaparece ni se diluye por el hecho de trabajar en equipo.

Artículo 32.3. La jerarquía dentro del equipo deberá ser respetada, pero nunca podrá constituir un instrumento de dominio o exaltación personal. Quien ostente la dirección del grupo cuidará de que exista un ambiente de exigencia ética y de tolerancia para la diversidad de opiniones profesionales, y aceptará la abstención de actuar cuando alguno de sus componentes oponga una objeción razonada.

 

Capítulo VIII: Relaciones con otras profesiones sanitarias

Artículo 33.1. Los reikistas deben mantener buenas relaciones con los demás profesionales de la salud, respetando que la autoridad máxima en el servicio a la Sanidad sea la Medicina. Deberán respetar y acatar, por tanto, las opiniones médicas acerca del cuidado de los enfermos aún siendo diferentes de las propias.

Artículo 33.2. El reikista respetará el ámbito de las peculiares competencias de otro profesional del área de las terapias no convencionales, pero no permitirá que éste invada el área de su responsabilidad cuando su actuación pudiera perjudicar al paciente.

 

Capítulo IX: Publicidad

Artículo 34.1. La publicidad ha de ser objetiva y veraz, de modo que no levante falsas esperanzas o propague conceptos infundados.

Artículo 34.2. Las menciones que figuren en las placas de la puerta del consultorio, en los membretes de cartas, en los anuncios de prensa y en los anuarios, guías y directorios profesionales, serán discretas en su forma y contenido.

Artículo 34.3. Nunca podrá hacerse mención de un título académico o profesional que no se posea.

Artículo 34.4. En un futuro, cuando Reiki esté debidamente regulado, sólo se podrá mencionar el título académico o profesional que terminológicamente esté autorizado por la normativa vigente. Mientras tanto se puede mencionar un título debidamente certificado por un maestro competente.

 

Capítulo X: Publicaciones profesionales

Artículo 35.1. Antes de divulgar al público no reikiano los descubrimientos realizados por un reikista o las conclusiones derivadas de sus estudios científicos, los someterá al criterio de sus compañeros, siguiendo los cauces adecuados.

Artículo 35.2. En materia de publicaciones científicas constituyen falta deontológica las siguientes incorrecciones:

a. Dar a conocer de modo prematuro o sensacionalista procedimientos de eficacia todavía no determinada o exagerar ésta.

b. Opinar sobre cuestiones en las que no se es competente.

c. Falsificar o inventar datos.

d. Plagiar lo publicado por otros autores.

e. Incluir como autor a quien no ha contribuido sustancialmente al diseño y realización del trabajo.

f. Publicar repetidamente los mismos hallazgos.

 

Capítulo XI: Relaciones de las agrupaciones reikianas

Artículo 36. El reikista, cualquiera que sea su situación profesional y jerárquica, tiene el deber de comparecer a la llamada que se haga desde las distintas agrupaciones reikianas, ya sean éstas asociaciones o federaciones.

Artículo 37.1. Las agrupaciones reikianas han de esforzarse en conseguir que las normas deontológicas de este Código sean respetadas y protegidas.

Artículo 37.2. Las agrupaciones reikianas tienen el deber de velar por la buena calidad de la enseñanza del Reiki, de la que no debe faltar la docencia de la ética reikiana. Y también debe poner todos los medios a su alcance para conseguir que los reikistas puedan recibir una formación continuada.

Artículo 38.1. Los reikistas que hayan sido elegidos para algún cargo dentro de una asociación o federación deberá ajustar su conducta y decisiones a las normas estatutarias y deontológicas.

Artículo 38.2. Los directivos, más aún que quienes no lo son, están obligados a promover el interés común de las agrupaciones reikianas, de la profesión Reiki, y de todos los reikistas, a lo que deben subordinar cualquier otra conveniencia particular o de grupo. Su conducta nunca supondrá favor o abuso de poder, y ni siquiera infundirán sospecha de ello, bajo lo cual deberán abandonar su cargo.

Artículo 38.3. Los directivos no impedirán el ejercicio libre y responsable del derecho a decidir los asuntos de forma democrática.

Artículo 38.4. Los directivos guardarán secreto acerca de los asuntos que han conocido en el curso de su trabajo de gobierno.

 

Capítulo XII: Honorarios

Artículo 39.1. El acto reikiano nunca podrá tener como fin el lucro, sino el restablecimiento de la salud del paciente.

Artículo 39.2. El ejercicio de Reiki es el medio de vida del reikiano, y por tanto éste tiene derecho a ser remunerado de acuerdo con la importancia del servicio prestado, su propia competencia y cualificación profesional, circunstancias particulares eventuales y la situación económica del paciente. El reikista es igualmente libre de elegir no cobrar o percibir sólo la voluntad.

Artículo 39.3. Los honorarios reikianos serán dignos pero no abusivos. Nunca podrán ser compartidos sin conocimiento de quien los abona ni percibidos por actos no realizados.

Artículo final. Este Código será revisado cada dos años, salvo nuevos y urgentes planteamientos, adaptándolo y actualizándolo para hacerlo más eficaz en la promoción y desarrollo de los principios éticos que han de informar la conducta profesional. Se mantendrán inalterables los principios éticos básicos: el respeto a la vida y a la dignidad de todo ser vivo, el sentido del trabajo reikiano como servicio, y la custodia de la confidencialidad.

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